¿Sabes quién y cuándo se inventó el ascensor?

¿Sabes quién y cuándo se inventó el ascensor?

Si existe un elemento al que podríamos considerar como perfilador de las ciudades y precursor de las reformas urbanísticas sería sin lugar a dudas el invento del ascensor, porque desde su incursión en la historia a mediados del SXIX, facilitó la construcción de edificios con mayor altura modificando por completo el perfil de vivienda consolidado hasta el momento.

¿Quién inventó el ascensor? Cronología de un proyecto sustentable

El ascensor surgió como un novedoso invento a mediados del SXIX, pero antes de que pudiera consolidarse como tal, se debe hacer referencia al prototipo diseñado por Homer y Burton, quienes desarrollaron una plataforma elevadora capaz de suspender hasta una veintena de personas a treinta y siete metros de altura en 1823.

Aunque la idea de construir una caja elevadora que permitiera el transporte de personas y animales dentro de un mismo edificio entre un piso y otro estuvo considerada como un invento de vanguardia, no fue hasta el año 1853 que el proyecto pudo tomar forma consolidándose como medio de transporte tal y lo conocemos en la actualidad.

Esto fue posible gracias a la intervención de Elisha Otis, quien diseñó los frenos de seguridad sin los cuales la funcionalidad del ascensor no sería posible. Este físico adelantado a su tiempo contempló una oportunidad de futuro cuando en una fábrica de colchones donde trabajaba le solicitaron que instalara un elevador de carga (prototipo desarrollado por Homer y Burns).

Tras la experimentación exitosa, Otis terminó por desarrollar su propio proyecto que le condujo a montar su propio negocio de ascensores. En 1854, Otis dio a conocer su invento al mundo participando en la exposición mundial que se llevó a cabo en el Palacio de Cristal en Nueva York, ante la mirada atónita y expectante de miles de visitantes que acudieron desde distintos lugares del planeta. Había nacido el ascensor.

La osada presentación estuvo marcada por lo insólito ocupando las primeras portadas de la prensa de la época, pues durante la presentación, Otis subió al elevador repleto de cajas, barriles y otros enseres y cuando llegó a los más alto de plataforma, solicitó a su ayudante que cortara la cuerda de suspensión precipitándose violentamente hacia abajo. Pero el lugar de chocar contra el suelo como hubiera sucedido con los primeros prototipos de ascensores, la plataforma se paró antes del final de trayecto gracias a la activación del mecanismo de seguridad.

Este mecanismo de seguridad desarrollado por Otis, estaba confeccionado con materiales muy sencillos como barras y hierros dentados que se superponían en los raíles guía y se acoplaban a la cabina.

Una mecánica sencilla y muy efectiva unida a una excelente performance hicieron el resto, atribuyendo a la demostración práctica de Otis el éxito y reconocimiento por parte de los asistentes, quienes supusieron el trampolín que necesitaba para comenzar a distribuir su producto por todo el mundo mediante la popularidad que le supuso el boca a boca para darse a conocer.

A partir de ahí, todo fue rodado para Elisha Otis y tras la incursión de los primeros rascacielos en la ciudad de Nueva York, su negocio explosionó recibiendo pedidos masivos de las principales empresas de construcción. En el año 1873 ya contaba con más de 2000 ascensores vendidos.

En 1878 Otis desarrolló el primer ascensor hidráulico que sustituiría a su primer prototipo comenzando el verdadero desarrollo en los proyectos de urbanismo, pues tanto en los hoteles, como en los edificios de nueva construcción el ascensor pasó a ser un elemento indispensable, impulsando las nuevas y modernas ciudades verticales como antesala de las grandes urbes que conocemos en la actualidad.

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